Dejar de fumar

peperecetas

¿Cómo dejar de fumar si realmente estás aburrido de intentarlo?

 

Seguramente habrás leído una y mil veces como dejar de fumar y nunca consigues nada.

También es posible que hayas dejado de fumar algunos meses y al final has recaído.

Nada de esto importa, todos los días es un buen momento para dejar de fumar.

Dejar de fumar es fácil, yo lo dejo todos los días. (Cita de Mark Twain).

Fumar ha pasado a formar parte de tu propia forma de vida y de relación con tu entorno.

Además desde que empezaste a fumar regularmente tu organismo necesita el tabaco para funcionar.

Por ello, si quieres dejar de fumar, no te precipites.

Dejar de fumar requiere un proceso para desandar el camino que tu consumo reiterado de tabaco te ha hecho recorrer.

Si quieres recuperar la libertad que perdiste -sin saberlo- al inicio de este camino, debes desandar lo recorrido. Y ello requiere ir dando pasos en firme para conseguir tu objetivo.

Los primeros pasos de este camino consisten en:

Saber qué te proporciona el tabaco.

Tener muy claro qué vas a ganar, personalmente, si lo dejas.

Conocer en qué consiste tu dependencia del tabaco.

Conocer cómo puedes superarla.

Planificar cómo te librarás de esta dependencia.

Reconocer qué satisfacciones te proporcionará dejar de fumar y poder disfrutarlas.

El tabaco contiene más de 4.000 tóxicos. Asústate de verdad porque esto es real.
Aún no se conocen todos los componentes originarios de la planta del tabaco, ni tampoco todos los que se forman y transforman cuando se quema y se origina el humo del tabaco. Sin embargo, además de la nicotina, los resultados de la exhaustiva investigación científica realizada hasta ahora confirman que el humo del cigarrillo combina tanto gases tóxicos (monóxido de carbono, hidrógeno, cianuro y óxidos nitrosos y sulfúricos) como alquitranes, y contiene más de 4.000 sustancias químicas conocidas y altamente tóxicas diferentes, de las cuales algunas deben su introducción a los actuales procesos de cultivo y posterior elaboración industrial del tabaco.

Tanto las compañías tabaqueras como las organizaciones científicas y sanitarias (aunque por distintas razones y finalidad) han desarrollado durante el siglo XX una intensa labor de investigación sobre la naturaleza del tabaco y su acción sobre el organismo humano. Los resultados son concluyentes.

Y segura y desgraciadamente las nuevas investigaciones no harán sino aportar más datos que añadirán nuevos peligros al consumo de tabaco y revelarán la existencia de muchas otras sustancias perjudiciales para la salud contenidas en él.

Dos tipos de humo diferentes, pero ambos muy perjudiciales.

En el proceso de combustión del tabaco se origina el humo del tabaco.

Pero de éste debemos distinguir dos tipos: el humo ingerido por el fumador (al que se le llama la “corriente principal”, y que constituye el 25% del humo) y el producido por la combustión espontánea del cigarrillo entre las diversas caladas y el exhalado por el fumador (la “corriente secundaria”, el restante 75%).

Es decir, el humo inhalado con las caladas y el humo ambiental.
El humo de la corriente principal es el responsable de los problemas que fumar ocasiona en la salud del fumador.

El humo de la corriente secundaria es el que origina todo el conjunto de enfermedades que puede llegar a padecer la persona no fumadora que está en contacto con el humo del tabaco, ya que en él se encuentran muchos de los componentes tóxicos del humo que se traga el fumador, y además en concentraciones mayores.

La nicotina: tóxica y muy adictiva
Aunque en su forma líquida (concentrada) la nicotina es un veneno fulminante a muy bajas dosis que se emplea como plaguicida, cuando se absorbe por los procedimientos más habituales como son la inhalación (fumar o esnifar rapé), masticación (tabaco de mascar, chicles) y absorción a través de la piel (parches) no alcanza niveles tan inmediatamente mortales, aunque sí ocasiona graves trastornos y riesgos para la salud de la persona.
Pero es fumando como normalmente se acaba absorbiendo nicotina y también la forma que potencia más sus efectos.

Gran poder adictivo
El poder de la nicotina de estimular el sistema encargado de regular las sensaciones de placer en nuestro organismo es el que va a resultar más definitivo, ya que creará una necesidad natural y fisiológica por esta sustancia y, en poco tiempo, la dependencia física del tabaco. Y, por si fuera poco, también origina otras reacciones físicas que nos llevarán a consumirlo. Entre ellas, cabe destacar su capacidad para estimular y aplacar (despierta cuando se tiene sueño y calma los nervios cuando se está irritado), y para aumentar la atención y facilitar la memoria. Síntomas que, sin embargo y a la larga, tienen más que ver con los efectos que provoca una “dosis” insuficiente que no con las propiedades reales de la nicotina para potenciar estas capacidades.

El peor de todos los efectos de la nicotina que se inhala cuando se fuma es su poder adictivo, ya que es un factor decisivo para que se necesite y se mantenga el consumo de tabaco, incluso si se desea dejarlo.
Por otra parte, sus efectos sobre los sistemas del cuerpo encargados del “consumo” también le otorgan parte de sus falsamente “efectos benéficos”, ya que provoca un mayor consumo de calorías (alrededor de 200 kilocalorías más al día), que, sin embargo, no provoca un mayor apetito en la persona fumadora, lo que ha llevado a que se considere erróneamente al tabaco como “adelgazante”, uno de los grandes motivos para que muchas personas empiecen a “fumar o no se decidan a dejado.

Un potente tóxico
Pero junto a todos estos efectos, la nicotina también causa daños y trastornos perjudiciales en nuestra salud física, ya que eleva el ritmo cardíaco y la tensión arterial (lo que origina riesgos de acabar padeciendo una enfermedad cardiocirculatoria), disminuye la temperatura corporal al contraer las venas y arterias más superficiales (lo que da lugar a frialdad y palidez de la piel), inflama la mucosa gástrica, produce acidez, mal sabor de boca, ulceraciones, vómitos, náuseas, diarreas e hipersalivación, altera la producción de hormonas relacionadas con el crecimiento, acelera la menopausia en las mujeres y afecta a la renovación de las células del cuerpo y la secreción de leche en las madres lactantes.

La composición del humo del tabaco es un cóctel explosivo de sustancias tóxicas propias del tabaco y de su proceso de fabricación que comportan graves riesgos para la salud y que han convertido el fumar en la primera causa de muerte evitable del planeta.

De la hoja al humo y al cuerpo
El proceso por el que la nicotina contenida en el tabaco pasa al humo del cigarrillo es el siguiente: cuando un fumador da una calada a un cigarrillo se produce una entrada de aire en la parte encendida que genera una combustión a 900 ° C de las briznas de tabaco y el papel. Esto hace que la nicotina de las hojas del tabaco (que es soluble en agua) se mezcle en el humo con el vapor generado por el calentamiento del agua contenida en el propio tabaco y en el aire aspirado.

Un fumador suele absorber un 10% del total de nicotina de su cigarrillo, sustancia que está presente en un valor que oscila entre el 2 y el 7 % de la composición total del pitillo. Y esta nicotina, una vez se ha enfriado y solidificado, y gracias a su gran capacidad para diluirse en los líquidos y disolverse en los tejidos orgánicos, se difunde por todo el organismo: desde los pulmones pasa a la circulación sanguínea, que la transporta por todo el cuerpo.

El síndrome de abstinencia de los fumadores
La nicotina actúa rápidamente sobre los centros cerebrales que regulan nuestras sensaciones placenteras. El fumador se acostumbra rápidamente a que su cerebro se estimule continuamente por ella, y cuando deja de consumir tabaco la ausencia de esta potente drogra adictiva le provoca el “síndrome de abstinencia de la nicotina”, cuyas manifestaciones más típicas son una serie de síntomas como el deseo imperioso de volver a fumar, la ansiedad, la irritabilidad, la somnolencia, un aumento del apetito, estreñimiento, dificultad de concentración, y otros trastornos del sueño, etcétera.

Todos estos síntomas aparecen tan sólo a las 4 o 5 horas de haber consumido el último cigarrillo, y se hacen muy intensos durante los 3 a 10 días posteriores a haber dejado de fumar.

A partir de entonces cada vez son de menor intensidad y más llevaderos, y llegan a desaparecer a partir de las seis u ocho primeras semanas después de abandonar el tabaco.

LOS BENEFICIOS DE DEJAR HOY DE FUMAR
Diversos estudios demuestran que el mayor beneficio de dejar de fumar se da en las personas que dejan antes de los 35 años. Sin embargo, dejar de fumar a cualquier edad trae beneficios para la salud y mejora la calidad de vida.

Al comparar fumadores y ex fumadores que dejaron de fumar  a los 65 años, se vió que estos últimos tuvieron un aumento de 1.5-3.7 años en la expectativa de vida con respecto a los que siguieron fumando.

Por eso, siempre se está a tiempo para dejar de fumar!

Al dejar de fumar se observan beneficios en la propia salud, en la salud de los que conviven que no son fumadores, en el trabajo y en la economía de la familia.

Beneficios para la salud del fumador:
Muchos beneficios son inmediatos:

  1. A los 20 minutos, la presión arterial regresa a su nivel normal, lo mismo que la frecuencia cardíaca y la temperatura de pies y manos.
  2. A las 8 horas, la respiración es más profunda y hay una mejor oxigenación pulmonar
  3. A las 24 horas, disminuye el riesgo de muerte súbita.
  4. Pasadas 48 horas, se normalizan los sentidos del gusto y del olfato.
  5. A las 72 horas, se normaliza la función respiratoria.

Otros beneficios aparecen de manera progresiva:

  1. Después del mes, aumenta la capacidad física y se cansará menos con cualquier actividad.
  2. A los 6 meses, se reducen los catarros, los resfriados, las bronquitis y las molestias de garganta.
  3. Entre 1 y 9 meses, mejora el drenaje de los bronquios y disminuye el riesgo de infecciones.
  4. Al año, es menor el riesgo de trombosis o embolias cerebrales.
  5. Al año, se reduce a la mitad el riesgo de infarto.

Y otros se producen  a largo plazo:
A los 5 años, el riesgo de padecer infarto se iguala al de las personas que nunca fumaron y se reduce a la mitad el riesgo de padecer cáncer de pulmón:

  • A los 10 años se iguala el riesgo de cáncer de pulmón al de un no fumador.
  • En conclusión, dejar de fumar:
  • Mejora el gusto y el olfato
  • Hace desaparecer la tos de fumador
  • Ayuda a respirar más fácilmente.
  • Hace que sea más fácil subir escaleras.
  • Hace que tu mismo, tu pelo y tu ropa huelan mejor.
  • Disminuye las probabilidades de tener ataques al cerebro, cáncer y enfermedades  del corazón o de los pulmones.
  • Mejora el aspecto y la salud de su piel.
  • Lo hará sentir mas cómodo socialmente
  • Lo hará ganar independencia al liberarse de una adicción.

Hay algunas pocas personas que dicen no notar ningún cambio en su salud al dejar de fumar. Objetivamente esto no es así, más allá de lo que ellos puedan percibir.

Muchos de los cambios que se producen son internos o se expresan reduciendo el riesgo de enfermedades importantes que se evidencian  a lo largo del tiempo. A estas personas, les puede servir de motivación “materializar” los beneficios dándose premios con el dinero ahorrado por no fumar.

Mis recomendaciones y consejos de ex-fumador ya de muchos años, que no son de sabio, pero suelen funcionar si de verdad te has propuesto dejar de fumar:

1.- Cuando decidas dejar de fumar hazlo para siempre.
Para siempre significa para siempre, quiere decirse que jamás vas volver a ponerte un sólo pitillo en la boca ni aunque sea el 100 cumpleaños de la abuela.

2.- Coge el paquete de tabaco y el encendedor y tíralo a la primera papelera que te encuentres.
Se trata de un acto simbólico de que ya nunca más volverás a fumar: este es tu pensamiento guía.

3.- No hagas caso a esa pequeña y lejana vocecita del monstruo del tabaco.
Él vive dentro de ti diciendo todos los días: ¡bueno…..un pitillo tampoco pasa nada!…. ¡Total, hoy he trabajado mucho y me lo he ganado!

4.- No te dejes caer en la melancolía.
Es el primer error que cometemos al intentar dejar de fumar por la vía “soy un machote”… “esto está chupado”.
Sal fuera, sal con los amigos, relaciónate, acude a todas tus citas, a comer, a cenar, a tomar copas, demuéstrate a ti mismo que eres más fuerte que el monstruo, y sobre todo, “No se te ocurra coger ni un sólo pitillo y ponértelo en la boca ni de broma”.

5.- Haz deporte todos los días, aunque sólo sea andar 50 minutos diarios a paso rápido.
Esto es vital porque desintoxicas tu organismo progresivamente y te ayuda a eliminar la nicotina de forma rápida, en tan sólo unos días los depósitos de nicotina se vacían. El mono de la nicotina no existe, sólo está en tu mente, en el hábito…. contra este hábito de fumar es contra el que tienes que luchar constantemente y es el verdadero “mono”. Deja de hacer lo que hacías todos los días, huye de la monotonía, de hacer siempre lo mismo, estás obligado a cambiar tus hábitos si o si.

6.- Cambia tu alimentación. ¡Eat well, and change your word!. Así de sencillo…. come bien, y cambiarás tu mundo.
Me lo acabo de inventar, pero es que es totalmente cierto.
Intenta comer en casa y compartir esos buenos momentos con tu familia o en el trabajo con amigos o compañeros. Haz que el momento de la hora de la comida sea relajado y distendido.
Toma alimentos naturales si es posible, no precocinados,  huye de las grasas, tu dieta debe estar basada principalmente en comer de todo y natural: frutas, verduras, legumbres, pescados, cereales, arroces, y algo de carne magra una vez a la semana, obviamente todo esto lo puedes hacer si no tienes ninguna contraindicación o tu médico te hace observar otras reglas de alimentación, las cuales deberás respetar.
Es un mito que cuando dejamos de fumar se engorda…. “falso”. Lo que sucede es que el monstruito está todos los días con el mismo martingala…… come…..anda come….. y tu… a comer….. que así mientras comes no fumas.
Y es que en realidad lo que quiere el monstruito es precisamente eso…. que comas…. para verte gordo/a y así fracase tu plan para dejar de fumar.
Hay personas que han vuelto a fumar con el sólo pretexto que así no engordan. Cruel mentira que no te la crees ni tu mismo.
Dile al monstruito que se acabó, que has dejado de fumar, que no vas a comer entre horas, y lo que es peor para él….. que le vas a meter todos los días una paliza de hacer kilómetros que lo vas a dejar baldao. Verás como no se atreve más contigo.
Respeta tus nuevos hábitos de alimentación, y come verdura, ensalada, pescado, etc… de forma moderada y verás que no engordas para nada, al contrario, haciendo mucho deporte hasta adelgazarás y todo.
Por supuesto, no debes tomarte la justicia por tu mano, consulta a un nutricionista titulado y déjate llevar por sus consejos, si es preciso hazte pruebas médicas antes de empezar para asegurarte que no tienes ninguna dolencia oculta que te pueda perjudicar.

7.- No bebas alcohol, ni café después de las comidas, ni cubatas, ni copitas.
Todo esto induce a convertirte en fumador social: “que bien me lo estoy pasando, hoy me voy a fumar un cigarrito, total….estoy con mis amigos y no voy a parecer un simplón”. ERRORRRRRRRRRR………………..
Ya está otra vez el cabroncete ese del monstruito, mira que es pesado, otra vez con la misma cantinela, pues va a ser que no.
Estoy con mis amigos….si, me lo estoy pasando bien……si, PERO NUNCA VOY A VOLVER A FUMAR.
Por supuesto que se puede tomar una cervecita y un vasito de vino en las comidas, faltaría más, pero sin abusar….eh?????? ….. que nos conocemos.

8.- Los fines de semana deja el trabajo que puedes hacer en la oficina.
No te lleves trabajo a casa. Descansa y disfruta de la familia, sal a pasear, haz excursiones por la montaña, visita lugares de interés turístico y cultural. La vida puede ser plancetera, si así te la propones, y dejar de fumar te aseguro que un auténtico placer.

9.- Mantén tu mente siempre en alerta contra el monstruito del tabaco.
No vayas a pensar nunca que transcurridos unos meses que ya te empiezas a sentir bien, estás eufórico/a, estás tirando toda la mierda que llevas acumulada en el pulmón, incluso hasta tienes más ganas de sexo con tu pareja…..vamos…. que estás hecho un chaval o chavala, y que ya está todo superado. Otra vez…..ERRORRRRRRRR………
El monstruito está siempre al acecho, sabe que eres débil y está esperando ese día de subidón para animarte a fumar un sólo pitillo, total…..lo tienes ya superado.
Pero tu has tomado otro camino, tu mente ha evolucionado sencillamente a la inteligencia superior sobre el monstruito, y entonces le dices la frase mágica:
NUNCA VOLVERÉ A FUMAR.

Lo vas aburrir, al final te dejará en paz porque te estás convirtiendo en una pesadilla para él, simplemente se marchará a otro lugar y con otro tonto porque entonces ya sabrá que no tiene nada que hacer contigo.
Aquí empieza tu fase de triunfo, el bien domina al mal, el yin contra el yan, la doble cara de la moneda, ahora la vida te sonríe, vas a ganar muchos enteros en tu trabajo (si lo tienes, y si no tampoco pasa nada), ganarás muchos puntos con la gente que te rodea, serás apreciado, y todo eso, pero no te equivoques, todo eso está muy bien y tu tienes que seguir firme en tu decisión.

10.- El momento de la libertad. Ahora ya eres libre, ya no te ocupa sitio el paquete de tabaco en el bolsillo, no buscas desesperadamente un encendedor.
Eres libre para hacer un largo viaje de avión sin temor a sufrir el mono, eres libre para disfrutar con tu familia y tus hijos, eres libre de verdad, y por eso te vas a dar un capricho de verdad.
Con todo el dinero que te has ahorrado y lo que te vas ahorrar porque ya no vas a volver a fumar nunca más date ese capricho que siempre has tenido oculto en tu mente, haz aquello que siempre te ha apetecido, desde cogerte a tu esposa/o, pareja , etc… y hacer ese viaje que soñabas hasta hacer el Camino de Santiago si eso te gusta o gritar debajo de un puente simplemente.

Ahora puedes mirar a la gente de forma distinta, sí….distinta, pero no la mires como enfermos porque fumen, no rehuyas ninguna amistad porque fume, no seas predicador de los beneficios de no fumar haciendo una montaña y regañando a los que fuman, no te vanaglories de haber conseguido dejar de fumar, por el contrario, sé humilde, ten paciencia con los que fuman, sé tolerante, comprende su amargada existencia pues están ante el peor enemigo adictivo de la historia de la humanidad.

No fumes y deja fumar, that is the question, porque dejar de fumar no es una charlita de 10 minutos, no es un tu puedes y búscate la vida, cuantas más veces vayas haciéndote el héroe que no fumas más cerca estarás de caer en el abismo, más cerca se encuentra el monstruito de tus debilidades, porque en todas esas debilidades está el precipicio para volver a fumar.

DEJAR DE FUMAR ES UN HÁBITO PARA TODOS LOS DÍAS QUE DEBES MANTENER CON DESTREZA Y PACIENCIA.

Libertad si, pero alerta, no dejes ahora atrás lo mal que lo has pasado, recuérdalo para no cometer otro error.

No existen acciones milagrosas para dejar de fumar, no existen curas espontáneas, no existen remedios de curandero para dejar de fumar, no existen pastillas, estas sólo ayudan no determinan, no existen cigarrillos de mentira, ni vapear, con eso sólo sigues alimentando al monstruito, de verdad, la fuerza está en tu mente y en los hábitos, recuérdalo siempre:
“En los nuevos hábitos que has adquirido está el secreto para seguir sin fumar”
y sobre todo cuando tengas un bajón o un mal día que todos los tenemos le digas al monstruito:
“NUNCA VOLVERÉ A FUMAR”.

Gracias por la lectura, sé que es cansina, pero si consigo que una sola persona deje de fumar ya es un triunfo en mi meta personal para seguir siendo fuerte para no volver a fumar.

El autor
peperecetas.com

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